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Reglas para jugar en grupoescrito por Patty WipflerCuando usted y su niño inicien o se unan a un grupo de juego, o se reúnan con otras familias, será de ayuda si los padres acuerdan reglamentos o prácticas para manejar el inevitable surgimiento de situaciones difíciles ocasionadas por:
Si se han discutido y acordado prácticas a seguir, usted y los otros padres participantes tendrán la oportunidad de apoyarse mejor cuando surjan las desaveniencias. Es difícil tomar buenas decisiones cuando los sentimientos andan sueltos, y a menudo, los padres nos culpamos unos a otros cuando nuestros niños se "salen de la raya". Con estos acuerdos se toman las decisiones básicas antes de que llegue los problemas. Enseguida hay algunas sugerencias de prácticas para manejar estas situaciones y las razones por las que se recomiendan:
Al implementar esta práctica se les da a los niños la información que necesitan para comprender su medio ambiente. (Aun a los bebés se les debe de hablar como si entendieran lo que les decimos: porque entienden mucho más pronto de lo que creemos.) Con esto también se les está brindando respeto mientras que ellos procesan los sentimientos que tienen en cuanto a separarse de sus padres u otras personas cercanas. El adulto que le escucha, sin mostrar desaprobación ni preocupación innecesaria, le da al niño calor humano, cercanía y un ambiente seguro para que exprese sentimientos profundos. En ocasiones como estas, el llanto de un niño le ayuda a expresar su amor y poco a poco pero por seguro, le libera de sentimientos de temor para la próxima separación.
Realmente, un niño no desea hacer daño ni ignorar los deseos de otros en cuanto a cercanía o brusquedad en el juego. Pero deja de ser considerado cuando está lleno de miedo o de tensión. El interrumpirle antes de que dañe algo o a alguien, y evitar acciones no bien pensadas, le evitará el sentimiento de culpa por haber herido a alguien y a menudo le ayudará a echar afuera los sentimientos dolorosos que le hicieron "salirse de la raya". Para que el niño se pueda relajar, primero tendrá que deshacerse de sus sentimientos dolorosos. Cuando a un niño se le dé la oportunidad de llorar sin que se le avergüenze o repruebe, tendrá mayor capacidad de notar a otros niños y actuar apropiadamente.
En ocasiones, un niño estará tan atrapado en sus sentimientos que no podrá aprovechar la oportunidad de jugar. Si por si solo no puede salirse de su aislamiento, necesitaremos ayudarle--porque al dejarlo aislado le abandonamos sintiéndose tan mal que no puede hacer contacto con otros. El hacer contacto con él y acercársele hará que la tristeza que siente por su aislamiento suba a la superficie donde la pueda mostrar. Escucharle sus sentimientos hasta que por fin pueda hacer contacto le ayudará a saltar el tope de aislamiento que no le permite ahora jugar en el grupo. También le ayudará al niño a sentir más cercanía con el adulto que con cariño haya podido escucharle.
La regla de "Yo te voy a ayudar a esperar hasta que te toque" tiene muchas cosas buenas. Con ella, los adultos no tenemos que quitarle objetos a los niños para dar turnos. Entre a más niños se les quiten cosas sin ayudarles a trabajar en los sentimientos que esto causa, más probable es que se quiten cosas unos a otros. La segunda gran cualidad de la regla es que le da a los niños la oportunidad de llorar abiertamente por sus sentimientos de deseo, bajo la amable atención de un adulto que respeta sus sentimientos. Esto le ayuda a los niños a trabajar en su apego a objetos como solución a sus malos sentimientos. A cambio, le ofrece la cariñosa atención de un adulto. Y aunque es un buen trato, el niño de todas maneras llorará hasta haber expresado su dolor. Cuando a un niño se le da la oportunidad de querer algo abiertamente y de ser escuchado al hacerlo, tiende a relacionarse mejor con los adultos y otros niños. Además, logra una mejor perspectiva en cuanto a la importancia de sus cosas. Si usted se empeña en hacer respetar los turnos, el niño no expresará sus sentimientos de profunda necesidad por las cosas que desea. Cuando se llegue su turno, aún estará lleno de tensión, aferrado a un objeto y más enfocado en no dejar que otros lo tengan, que en disfrutarlo. Realmente, con lo que el niño necesita ayuda es con esta tensión. Un buen llanto puede ayudar a vencer la aferración que la mente de este niño tiene con el objeto, y a permitirle que disfrute tal objeto a plenitud sin temor a que otros interfieran cuando por fin lo tenga en sus manos.
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