Juguemos escuchando – Cómo hacer para que su niño sienta su cercanía

Los niños actúan mejor cuando se sienten conectados a alguien que les quiere. El juego, la risa, el ser abrazado y el recibir atención afectuosa crea en el niño una sensación de conexión con nosotros.

Las angustias de cualquier tipo, la soledad, el aislamiento y el criticismo le roban al niño esa sensación de conexión y les dificulta el amar y el aprender.

El juego lleno de risa puede rápidamente ayudar a restaurar una conexión afectuosa entre un niño y un adulto.

Esta manera de jugar, a la que yo llamo Juego-escucha, alivia las tensiones y ayuda a que padre e hijo disuelvan las molestias diarias y luchas por poder. Esta es la manera de resolver problemas con el Juego-escucha:

  • En vez de ordenar o usar la voz seria de adulto para decirle a un niño lo que debe y no hacer, encuentre la manera de jugando asumir el papel más débil.
  • Ya que su niño empiece a reír, usted continúe jugando su papel, precisamente haciendo lo que le cause risa una y otra vez.
  • Preste atención para ver cómo es que el niño quiere continuar el juego y sígalo en esa dirección. Si el niño corre alejándose, sígale pero todavía menos lento y con más torpeza. Si le empuja, déjese caer quejándose de la derrota. Si el niño le persigue a usted, corra y gima pero déjese alcanzar. A los niños les ayuda mucho la risa que les causa el poder jugar un papel más poderoso, más ágil y más audaz que el de los adultos.
  • Si se le desafía en cuanto a un asunto de límites (como no meter el dedo en el frasco del azúcar), usted puede (jugando), gemir diciendo “¡Ayy no! ¡Allá va otra vez ese dedo! ¡No, no dedito, por favor!” “¡Ahora te voy a lavar y sé que ya no vas a meterte en el azúcar otra vez!” Esto le causará al niño mucha risa mientras que el dedito terco seguirá intentando entrar en el azúcar para que usted lo atrape y lo “regañe” vez tras vez, para seguir riendo.

Otro ejemplo:  si su niño se niega a ponerse la chamarra, usted se pone de rodillas y jalándole la camisa le “implora” “¡Por favooor! !Por lo menos TOCA tu chamarrita antes de salir!” El niño probablemente reirá y dirá “¡No! ¡Ni siquiera la toco!” al tiempo que corre alejándose de usted. Usted le persigue rogándole mientras que él ríe para deshacerse de las tensiones que le causa la lucha por poder que mantiene con usted. Después de permitirle por unos minutos que sea él el poderoso, es más probable que esté de acuerdo en ponerse la chamarra antes de salir.

No haga cosquillas. Es fácil victimizar a un niño con las cosquillas. Un contacto físico vigoroso es mucho mejor.

Los niños están hambrientos de este tipo de risa, juego y diversión activa con usted. Les acercará más uno al otro. Entre más lo haga reír a través de escucharle mientras que juegan, más seguro se sentirá él de mostrarle otras cosas que le molestan en la vida. Por lo mismo, aquí va un consejo:

  • A menudo, después de mucha risa y juego físico, la tristeza y frustraciones de un niño salen con facilidad a la superficie. El niño encontrará un pretexto (una rodilla golpeada, una galleta rota, un juguete perdido) para empezar a llorar intensamente o hacer un berrinche. Este es su esfuerzo por sanar las heridas acumuladas durante el día o resolver alguna tensión actual–como el temor a la separación.
  • Este llanto o berinche ayuda a restaurar el buen juicio de su niño y su habilidad para estar feliz y radiante. Todo lo que usted necesita hacer es mantenerse a su lado y escuchar. Aquí es donde se eliminan los sentimientos irracionales. Pronto su niño volverá a ser razonable otra vez. Si usted se mantiene cerca, abrazándole o tomándole la mano, su niño se sentirá profundamente comprendido, aun si está enojado con usted. Una vez que termine, tendrá una crecida seguridad de su amor y un renovado sentido de bienestar.
  • Para lograr la paciencia necesaria para jugar y escuchar, los padres necesitamos ayuda. Queremos ser pacientes, pero al mismo tiempo tenemos encima una carga de preocupaciones. Pídale a su pareja o a un amigo/a que le escuche para hablar sobre cómo van las cosas para usted. El criar hijos es difícil y complejo:  todo padre y madre necesita tiempo para hablar y pensar.
Patty Wipfler Patty Wipfler Founder, Program Director, and Trainer

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